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La hora bruja

Durante los primeros meses, ocurre mucho que los bebés se ponen roñosos cuando se está acabando el día. Bueno, roñosos o peleones sería quedarse un poco corta, a veces directamente empiezan con un llanto incontrolable y que nos desconcierta en todos los sentidos; ¿que ha pasado? ¿por qué llora? ¿le dolerá algo? ¿por qué todos los días a esta hora?… y poco a poco vamos aceptando algo: ¡Serán cólicos!

Pero no, a veces no son cólicos, ese es un tema largo del que prefiero hablar en otro post para poder extenderme bien en ello. Pero ahora vamos a hablar de cuando está cayendo la noche, tú estás acabando el día y las fuerzas ya las has ido gastando, empiezas a estar cansada y deseando que tu bebé se duerma pronto para poder descansar de un largo día de trabajo o de atender a un bebé que lo único que ha querido todo el día es brazos y teta. Y cuando crees que ese momento se acerca ¡zas! tu bebé se pone a llorar como si no hubiera un mañana y tus nervios se ponen a flor de piel.


A este momento se le llama «LA HORA BRUJA», hay varias teorías, pero te voy a contar la que a mí mas me convence y más sentido me tiene.

Cuando se está ocultando el sol, y se produce este cambio de luz ambiental del día a la noche, nuestro cuerpo empieza a segregar MELATONINA, una hormona encargada de los ciclos del sueño, es decir, nos ayuda a dormir.

Los bebés, tras un día que para ellos también a podido ser estresante (visita a los abuelos, un parque nuevo, haber estado en brazos de desconocidos que les hacían cosquillas, descubrirse las manos…) llegan a la noche con un cansancio extremo, han tenido sus siestas si, pero cuando cae la noche su cerebro empieza a decirles con el impulso de estas hormonas que necesitan dormir. Y ahí viene el problema, tienen sueño, cansancio… pero no consiguen dormir.

Para un bebé, a veces, conciliar el sueño es algo dificil, sobre todo cuando están muy cansados y sobre todo también cuando quizás sus padres no han podido estar con él en todo el día a causa del trabajo y al llegar a la noche solo desean jugar con él y en vez de tranquilidad está recibiendo estímulos.

Es común además, que un bebé que durante el día se quede dormido fácilmente a la teta, al caer la noche no haga más que rechazarla y pelearse con ella ¿será que ya no quiere la teta? No, será que no tiene hambre, que la teta la quiere para poder dormir, y sólo con succionar un poco se quedaría dormido, pero hasta eso ahora mismo le está suponiendo un esfuerzo…

¿Cuál es la solución entonces? Pues como todo, lo primero entenderlo, ponerte en su lugar y ser consciente de que lo que tiene es un gran cansancio, no lo tomes como algo personal o te enfades porque no pretende enfadarte, para él también está siendo un  mal momento.

Si esto te pasa todos los días a una hora habitual intenta adelantarte. Procura hacer cosas relajantes, nada de jugar con el. Luces suaves, un baño tranquilo (si es que no se activa, de ser así puedes dejar el baño para las mañanas), hablarle de manera calmada, acariciarle…Algo muy beneficioso es portearlo, suele ser efectivo incluso mientras tú estás haciendo otra cosa en casa o le hablas bajito, ese susurro o el movimiento de ir meciéndose de un lado a otro les relaja bastante.

Si intentas darle el pecho y ves que lo rechaza o se pelea con el puedes pedirle al papá que lo tenga él un poco en brazos (sin jugar…) y al rato lo vuelves a intentar, ese ratito tú aprovechas para relajarte y vuelves a intentarlo con otras fuerzas, verás que poco a poco irás trasmitiendo tu calma al bebé y éste se relajará y acabará durmiendo.

Nunca caigas en la tentación de adelantar el introducir alimentación sólida si no toca (cereales, papillas…) porque alguien te haya dicho que así dormirá mejor, no es así, el dormir es un proceso evolutivo y por tanto es cuestión de tiempo que lo haga por sí solo.

Poco a poco como todo irá pasando, los primeros meses suelen ser muy duros sobre todo por lo mal que duermen los bebés, los papás tienen que hacer grandes sacrificios para seguir con sus vidas de trabajo y obligaciones que nunca paran, pero todo pasa, y vuestros hijos agradecerán que hayáis tenido paciencia, es algo que irá en su educación y que a la larga agradeceréis.

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